Emeequis, Ewald Scharfenberg: Chávez, el caudillo como inconsciente colectivo
Il Fatto Quotidiano, Massimo Cavallini: la momia que necesitaba la izquierda
Colectivo Wu Ming: el M5S y Beppe Grillo: peligroso populismo de derechas
En la revista Emeequis, Ewald Scharfenberg se pregunta si Hugo Chávez representó más bien el final de una era (o un salto hacia atrás) que el inicio de otra nueva. “Como una estrella que justo antes de morir alcanza su máximo resplandor, el bicentenario de la vida republicana de Venezuela produjo como recordatorio al megacaudillo”, escribe del hombre que habría exacerbado los rasgos más profundos del inconsciente colectivo venezolano, cual “sembrador de cizaña”, que utiliza las diferencias en provecho propio. Para quienes no entienden el poder de Chávez sobre las masas, Scharfenberg recuerda que C.G. Jung hizo notar “que quien no fuera alemán, encontraría ridículos los ademanes histriónicos de Hitler y sus consignas vindicatorias”. Thomas Mann también se sorprendió de que personalidades carismáticas “geniales” como Hitler, en apariencia ineptas, con “una herramienta toscamente histérica propia de comediante”, lleguen a transformar la “enfermedad anímica de una nación en vehículo de su grandeza”. El gris teniente coronel Hugo Chávez habría sentido la clarinada de la Historia en 1992, lanzándose a un golpe de Estado cruento. Fracasó, pero dio inició a su apoteosis.
Y el lugar de su fracaso, un antiguo cuartel de Caracas, sería propuesto como mausoleo para su cadáver embalsamado. Massimo Cavallini, veterano periodista del diario de izquierdas L’Unitá, fundado por Antonio Gramsci, tan citado por Chávez, expresa su malestar con el espectáculo de los fastos mortuorios, y escribe para Il Fatto Quotidiano, cuando propusieron la momificación y todavía no habían dado marcha atrás con la idea: “Y bien, sí, lo hicieron. Y lo hicieron, inevitablemente, con toda la macabra, ampulosa solemnidad que las circunstancias reclamaban”. Chávez sería presentado, igual que Cristo, como mártir y redentor. Lo de mártir, apunta Cavallini, es por la conspiración imperialista que -se asegura- estaría tras su enfermedad. Y al igual que en cualquier Fe, o se es parte del culto, sin reservas, o traidor a la Patria. Los custodios del legado de Chávez se aventuran a profundidades sólo holladas por la Corea de Kim Il Sung y sus herederos. El espectáculo, confiesa, le ha dejado sin palabras. “Otra momia más”, sostiene. “Justo lo que estaba necesitando la izquierda internacional”.
Podría decirse que Chávez sí representó el final de una era: destruyó la democracia liberal. Con el culto a su personalidad, construido anteriormente, pero inaugurado pomposamente con su muerte, deja al país listo para la nueva era: la dictadura totalitaria que teme Cavallini. Ese es su legado.
El colectivo literario Wu Ming explica en su blog (escrito en italiano, inglés y español), por qué el M5S del comediante Beppe Grillo es un peligroso populismo de derechas. En el extranjero mucha gente cree que el M5S agrupa grupos progresistas y radicales que protestan contra las políticas de austeridad. Varios serían, sin embargo, los puntos que según Wu Ming que hablan de otra cosa. En primer lugar, el movimiento ha establecido “el marco conceptual más poderoso en la Italia de hoy” con la idea de una “Casta” de políticos enfrentados al pueblo honesto: “deshagámonos de los políticos y todo estará en orden”. Pero la “Casta” son también los empleados públicos: con ellos hay que acabar también y echarlos a todos. Además, habría que eliminar a los sindicatos. La culpa de todo sería del capital internacional y del Euro, y esta afirmación estaría acompañada frecuentemente con frases antisemitas. El M5S tiene influencias del populismo conservador europeo, y del “anarco-capitalismo” de Ayn Rand y Ron Paul. Su estrategia es el “confusionismo”. “Grillo grita repetidamente”, sostienen, “que ya no hay Izquierda ni Derecha”, disfrazando contenidos de derechas con jerga izquierdista. El ejemplo más claro sería el de “democracia directa”. En realidad, llevaría al Führerprinzip y al asesinato moral de la disidencia. El M5S es descrito con frecuencia como un culto, y comprado con la Cienciología. No pocos neofascistas y antiguos militantes de la Lega Nord se han sumado al movimiento. Los izquierdistas que le apoyan, aprueban el culto a la personalidad de Beppe Grillo como un mal necesario a ser desbancado una vez tomado el poder: “en la historia de los movimientos comunistas todo culto a la personalidad ha sido invariablemente descrito como “transicional””. Y así la izquierda termina del lado opuesto del espectro. “¿Cuándo sucedió esto por última vez?”, se preguntan los Wu Ming: “En los años veinte”. Con el auge del fascismo. Sin embargo, sería muy simplista calificar al M5S como fascista. El vídeo “Gaia”, pergeñado por el socio de Grillo, Gianroberto Casaleggio, merece un vistazo. “Creepy”, es el adjetivo que le endosa Wu Ming.