La biblioteca y los escribas

Anil Dash: la Red tomada

Nicholas Carr: el sesgo de la revolución IT

Monday Note: la hegemonía de Google

El País: Tombuctú no tiene quién escriba

En su blog, Anil Dash pena por la web que hemos perdido a manos del universo de las aplicaciones. Era un lugar “interesante y diferente antes de que los links fueran monetizados” por Google mediante AdWords y AdSense, por ejemplo. Se habrían abandonado valores esenciales para el universo de la red. Y de un océano de posibilidades habríamos pasado a la insularidad de las redes sociales.

Nicholas Carr explica en RoughType que las expectativas de Keynes en los años 30 para los próximos 100 años (el progreso científico y económico liberaría a la humanidad del trabajo y la lucha por la subsistencia) no se están cumpliendo. El ingreso general está disminuyendo y sólo se incremente el de una élite. La revolución tecnológica de la computación estaría favoreciendo a una élite de trabajadores calificados y excluyendo a los menos calificados. O así pensaban algunos. Pero, como habría argumentado Paul Krugman, la élite favorecida es la del capital y no la del conocimiento. La industria IT tiene un sesgo a favor del capital. Y eso no es nada auspicioso.

El MondayNote Frédérick Filloux revela que la inminente hegemonía de Google preocupa a muchos. Pero no se refiere a militantes antiglobalización, sino a las grandes compañías de servicios básicos. La data que colecciona y procesa Google es sustancial para las mismas. Y en el contexto de la carga creciente de deuda soberana, muchos servicios serían delegados en empresas privadas. Si consideramos las toneladas de data que Google recoge por el uso de sus servicios, data que por lo demás es geolocalizable gracias a los smartphones, se entenderá la importancia y el poder que tendría en el caso de que, por ejemplo, hubiera de privatizarse el Metro de Londres: data de tráfico desglosada en grupos demográficos, data para hacer compras y ventas, informaciones de Street View, incluso análisis de circuitos eléctrico inteligentes…

En El País, Ignacio Cembrero nos cuenta que Tombuctú ha perdido a su último escriba, Boubacar Sadek. Tomada la ciudad por fanáticos islamistas, Sadek ha huído a Bamako, con cincuenta títulos a cuestas, por 850 kilómetros. Durante diez años copió a mano escritos en lengua árabe. Se estiman entre 180.000 a 300.000 los manuscritos desde la época de esplendor de Tombuctú. El temor es que los radicales los destruyan: ya han derribado muchos de los mausoleos erigidos a 333 santones. Entre las obras en peligro están unos 9000 manuscritos de musulmanes expulsados de España en el siglo XV, que dan testimonio de la vida en esa época.

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